El pasado 13 de febrero, junto a mi hermano y un amigo nos dispusimos a pasar un fin de semana en el hermoso Valle de Calamuchita, más precisamente en la ciudad de Santa Rosa de Calamuchita. Esperábamos disfrutar de los bellos paisajes, la hospitalidad de los lugareños y la oferta cultural que ofrecían los carnavales santarroseños. Llegamos a la Terminal, arribamos a un complejo de cabañas que alquilamos vía internet... "la aldea alentué" la cual contaba con magnificas instalaciones y una vista increíble que daba a unos majestuosos cerros.
Pero, no todo es color de rosa - valga la redundancia - al mejor estilo película de terror yanqui, nuestro viaje de placer se transformó en un verdadero infierno. Luego de disfrutar de un asado y una tarde de pileta, llegó la "noche". A las 23 hs decidimos emprender hacia el centro comercial a comer algo, salimos del complejo ubicado a 100 mts de la terminal, caminamos no mas de 150 mts cuando fuimos sorprendidos por un policía a bordo de una "renoleta" verde ( el Oficial Ayudante Daniel Attia) quien estaba acompañado por una mujer de civil (Claudia Genta de 29 años de edad). Empezaron a interrogarnos con cierta amabilidad pero sin identificarse, lo que no sabíamos es que nos estaban tendiendo una trampa, hasta que llegaron un patrullero, un CAP y dos Motos de la policía. En ese momento se presenta un efectivo policial (Sub comisario Leonardo Bustos) que nos dice: "chicos vamos a tener que ir a la comisaria a aclarar un tema, no se asusten".
Sin oponer resistencia decidimos ir a la comisaria donde nos recibió el comisario... empezaba nuestro calvario, fuimos interrogados, amenazados y humillados por el mandamás. El Subcomisario Bustos nos fotografió con su teléfono celular y acompañó el echo con una frase particular: "éste es un recuerdito que me dejo para mi". Luego, fuimos cacheados y desnudados por un efectivo (al que identificamos por ser colorado) cuyo nombre no recuerdo, para ser encerrados en condiciones de hacinamiento... la celda era de 2.5 mts de largo x 1.5 mts ancho.
A todo esto, no fueron reconocidos nuestros derechos civiles: nos detienen sin identificarse y sin mencionar el hecho por el cual nos llevaban, nos llevaron engañados o sea secuestrados; privándonos ilegítimamente de nuestra libertad al mejor estilo de la dictadura militar. Nos mantienen en total aislamiento e incomunicados, sin la posibilidad de avisar a nuestras familias o abogados. Fuimos encerrados sin saber porqué!
A las 5 de la mañana, el Oficial ayudante Attia nos lleva una notificación la cual pretendía que firmáramos sin leer, luego de insistir nos permitió leer el acta contravencional, en la que se especificaba que la señorita Claudia Genta (esta persona fue quien nos detuvo en la calle para interrogarnos) de 29 años de edad (Nº DNI), domiciliada en Av. Intendente Llanos s/n nos denunciaba por merodeo a instancias del "operativo verano", impulsado desde el municipio. Véase que turbio era todo, entre que salimos de las cabañas y fuimos detenidos solo transitamos 150 mts o menos, esto implica que la denuncia y el operativo policial fueron hechos en tiempo record... algo que parece dudoso observando la capacidad física e intelectual de los efectivos policiales de Santa Rosa y encima somos denunciados por un efectivo policial. Obviamente no accedimos a firmar dicha acta, intuyo que nuestra diplomacia nos salvó de recibir una golpiza, al tiempo que la misma alteraba a los policías.
Al cabo de unas horas, fuimos engañados por el sargento, quién nos fichó y nos pintó los dedos con la promesa de liberarnos; el mismo expresó "los voy a fichar así se van y más vale que no vengan más a Santa Rosa". A pesar de lo patética que era su labor, teníamos la esperanza de que nos suelten pero fue inútil. Durante nuestra estadía en la comisaria sufrimos los peores tratos, no fuimos agredidos físicamente pero si moralmente... no nos sacaban al baño (era un hoyo y no tenia puerta), recién el sábado en la noche un efectivo de bajo rango se ofreció en comprarnos comida, aunque le dimos $20 y nos compró unas fetas de mortadela y queso con una de las gaseosas más baratas, no digo que se haya guardado el vuelto pero... no nos daban cigarrillos, es más les daban los nuestros a otros detenidos, nos metieron un muchacho todo ensangrentado y ni siquiera fueron capaces de dejarlo que se limpie... los chicos de las otras celdas escuchaban todo y se solidarizaron con nosotros, hasta pedían que nos liberen... muchos de ellos fueron golpeados y amenazados por los policías. Estas y muchas otras cosas horribles tuvimos que vivir.
Nuestra situación dio un giro cuando fuimos notificados de que tendríamos que permanecer alojados cinco días en "cana" y por no hacer nada. Nos volvieron a pintar los dedos y otra vez al hacinamiento.
Por suerte la incomunicación llevó a nuestros padres a preocuparse, nuestra abogada llamó a la seccional de Santa Rosa y sin escrúpulos mintieron y dijeron que no estábamos allí. Fueron a la comisaria de Villa María donde se hizo otro llamado y se constató de nuestra presencia en dicho lugar. La presencia de nuestros padres calmó nuestros ánimos. Pero se sobrevinieron más mentiras y engaños. Allí nuestros familiares fueron advertidos de nuestra situación, en la que se aclararon los tantos y aparecieron nuevos culpables. La dueña del complejo de cabañas había recibido una queja de una supuesta turista en el lugar de la desaparición de una cámara filmadora y una cámara fotográfica. A lo cual la señora Gladys Mónica Martínez (dueña de las cabañas) no tuvo ningún tipo de duda en creer que nosotros éramos los ladrones y asentó una denuncia en nuestra contra, por supuesto estaba avalada por una agente policial (Genta).
A todo esto se práctico un allanamiento en nuestra cabaña, sin notificarnos ni mostrarnos los testigos, por supuesto no encontraron nada (literalmente zafamos de que no nos pusieran nada). Por esta simple acusación estuvimos detenidos tres largos días y encima el señor comisario y el subcomisario se “borraron” como quien dice. El oficial Lucero nos liberó y encima nos dejó dos días de prisión en suspenso por los próximos dos años en caso de delinquir, un precio bastante caro por no haber echo nada. Como saludo de despedida exclamó: “la sacaron barata muchachos”, ese era el nivel de estos caraduras y no les quiero contar los horrores de ortografía y gramática que exponían sus escritos, realmente sentí vergüenza ajena.
Por suerte estamos bien y agradecidos con nuestras familias y las gestiones de los abogados, el Dr. Olmedo y la Dra. Echeverría. Ahora estamos denunciando a estos tipos que dicen servir al orden, pero que en realidad lo alteran. Muchachos la dictadura militar terminó y para siempre, no se puede jugar con la integridad y los derechos de las personas. Y la señora Martínez se habrá dejado llevar por el estereotipo de persona de alguno de nosotros, eso es una de las peores cosas que se le pueden hacer a una persona, prejuzgar. Ahora ella también deberá enfrentar a la justicia. Fue un procedimiento con muchas irregularidades.
Esta carta va a llegar a manos del intendente de Santa Rosa, el señor Claudio Chavero y la secretaría de turismo de la municipalidad, esperamos una disculpa pública de su parte y que nos den la garantía del cumplimiento de los derechos constitucionales, de que como ciudadanos argentinos podemos transitar libremente por nuestro territorio. De lo contrario me veré forzado a no recomendar esa ciudad a nadie más.
Pero, no todo es color de rosa - valga la redundancia - al mejor estilo película de terror yanqui, nuestro viaje de placer se transformó en un verdadero infierno. Luego de disfrutar de un asado y una tarde de pileta, llegó la "noche". A las 23 hs decidimos emprender hacia el centro comercial a comer algo, salimos del complejo ubicado a 100 mts de la terminal, caminamos no mas de 150 mts cuando fuimos sorprendidos por un policía a bordo de una "renoleta" verde ( el Oficial Ayudante Daniel Attia) quien estaba acompañado por una mujer de civil (Claudia Genta de 29 años de edad). Empezaron a interrogarnos con cierta amabilidad pero sin identificarse, lo que no sabíamos es que nos estaban tendiendo una trampa, hasta que llegaron un patrullero, un CAP y dos Motos de la policía. En ese momento se presenta un efectivo policial (Sub comisario Leonardo Bustos) que nos dice: "chicos vamos a tener que ir a la comisaria a aclarar un tema, no se asusten".
Sin oponer resistencia decidimos ir a la comisaria donde nos recibió el comisario... empezaba nuestro calvario, fuimos interrogados, amenazados y humillados por el mandamás. El Subcomisario Bustos nos fotografió con su teléfono celular y acompañó el echo con una frase particular: "éste es un recuerdito que me dejo para mi". Luego, fuimos cacheados y desnudados por un efectivo (al que identificamos por ser colorado) cuyo nombre no recuerdo, para ser encerrados en condiciones de hacinamiento... la celda era de 2.5 mts de largo x 1.5 mts ancho.
A todo esto, no fueron reconocidos nuestros derechos civiles: nos detienen sin identificarse y sin mencionar el hecho por el cual nos llevaban, nos llevaron engañados o sea secuestrados; privándonos ilegítimamente de nuestra libertad al mejor estilo de la dictadura militar. Nos mantienen en total aislamiento e incomunicados, sin la posibilidad de avisar a nuestras familias o abogados. Fuimos encerrados sin saber porqué!
A las 5 de la mañana, el Oficial ayudante Attia nos lleva una notificación la cual pretendía que firmáramos sin leer, luego de insistir nos permitió leer el acta contravencional, en la que se especificaba que la señorita Claudia Genta (esta persona fue quien nos detuvo en la calle para interrogarnos) de 29 años de edad (Nº DNI), domiciliada en Av. Intendente Llanos s/n nos denunciaba por merodeo a instancias del "operativo verano", impulsado desde el municipio. Véase que turbio era todo, entre que salimos de las cabañas y fuimos detenidos solo transitamos 150 mts o menos, esto implica que la denuncia y el operativo policial fueron hechos en tiempo record... algo que parece dudoso observando la capacidad física e intelectual de los efectivos policiales de Santa Rosa y encima somos denunciados por un efectivo policial. Obviamente no accedimos a firmar dicha acta, intuyo que nuestra diplomacia nos salvó de recibir una golpiza, al tiempo que la misma alteraba a los policías.
Al cabo de unas horas, fuimos engañados por el sargento, quién nos fichó y nos pintó los dedos con la promesa de liberarnos; el mismo expresó "los voy a fichar así se van y más vale que no vengan más a Santa Rosa". A pesar de lo patética que era su labor, teníamos la esperanza de que nos suelten pero fue inútil. Durante nuestra estadía en la comisaria sufrimos los peores tratos, no fuimos agredidos físicamente pero si moralmente... no nos sacaban al baño (era un hoyo y no tenia puerta), recién el sábado en la noche un efectivo de bajo rango se ofreció en comprarnos comida, aunque le dimos $20 y nos compró unas fetas de mortadela y queso con una de las gaseosas más baratas, no digo que se haya guardado el vuelto pero... no nos daban cigarrillos, es más les daban los nuestros a otros detenidos, nos metieron un muchacho todo ensangrentado y ni siquiera fueron capaces de dejarlo que se limpie... los chicos de las otras celdas escuchaban todo y se solidarizaron con nosotros, hasta pedían que nos liberen... muchos de ellos fueron golpeados y amenazados por los policías. Estas y muchas otras cosas horribles tuvimos que vivir.
Nuestra situación dio un giro cuando fuimos notificados de que tendríamos que permanecer alojados cinco días en "cana" y por no hacer nada. Nos volvieron a pintar los dedos y otra vez al hacinamiento.
Por suerte la incomunicación llevó a nuestros padres a preocuparse, nuestra abogada llamó a la seccional de Santa Rosa y sin escrúpulos mintieron y dijeron que no estábamos allí. Fueron a la comisaria de Villa María donde se hizo otro llamado y se constató de nuestra presencia en dicho lugar. La presencia de nuestros padres calmó nuestros ánimos. Pero se sobrevinieron más mentiras y engaños. Allí nuestros familiares fueron advertidos de nuestra situación, en la que se aclararon los tantos y aparecieron nuevos culpables. La dueña del complejo de cabañas había recibido una queja de una supuesta turista en el lugar de la desaparición de una cámara filmadora y una cámara fotográfica. A lo cual la señora Gladys Mónica Martínez (dueña de las cabañas) no tuvo ningún tipo de duda en creer que nosotros éramos los ladrones y asentó una denuncia en nuestra contra, por supuesto estaba avalada por una agente policial (Genta).
A todo esto se práctico un allanamiento en nuestra cabaña, sin notificarnos ni mostrarnos los testigos, por supuesto no encontraron nada (literalmente zafamos de que no nos pusieran nada). Por esta simple acusación estuvimos detenidos tres largos días y encima el señor comisario y el subcomisario se “borraron” como quien dice. El oficial Lucero nos liberó y encima nos dejó dos días de prisión en suspenso por los próximos dos años en caso de delinquir, un precio bastante caro por no haber echo nada. Como saludo de despedida exclamó: “la sacaron barata muchachos”, ese era el nivel de estos caraduras y no les quiero contar los horrores de ortografía y gramática que exponían sus escritos, realmente sentí vergüenza ajena.
Por suerte estamos bien y agradecidos con nuestras familias y las gestiones de los abogados, el Dr. Olmedo y la Dra. Echeverría. Ahora estamos denunciando a estos tipos que dicen servir al orden, pero que en realidad lo alteran. Muchachos la dictadura militar terminó y para siempre, no se puede jugar con la integridad y los derechos de las personas. Y la señora Martínez se habrá dejado llevar por el estereotipo de persona de alguno de nosotros, eso es una de las peores cosas que se le pueden hacer a una persona, prejuzgar. Ahora ella también deberá enfrentar a la justicia. Fue un procedimiento con muchas irregularidades.
Esta carta va a llegar a manos del intendente de Santa Rosa, el señor Claudio Chavero y la secretaría de turismo de la municipalidad, esperamos una disculpa pública de su parte y que nos den la garantía del cumplimiento de los derechos constitucionales, de que como ciudadanos argentinos podemos transitar libremente por nuestro territorio. De lo contrario me veré forzado a no recomendar esa ciudad a nadie más.
yyy hace la denuncia a la yuta de santa rosa jaja..Q desastre... lamentable.......................
ResponderSuprimirsaludos y bienvenido a blogspot.com
Rodrigo Cienfuegos
Siempre creí que era una especie de paraíso en la tierra esa zona cordobesa...no tenía ide que pudieran pasar este tipo de cosas....
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