03/11/09

El tiempo

Muchos de los lectores pueden pensar que lo que están a punto de leer es pura filosofía barata, pero como lo señala el título del artículo se han tomado un tiempo para leer dicha baratija.
El tiempo es tirano, es poco o mucho según desde que óptica se mire, es oro dirían algunas personas que siempre están apuradas, pero tiempo al tiempo... no voy a referir epístemologicamente el significado del tiempo porque no tengo mucho de aquello, probablemente este post tenga escazos o nulos comentarios de los bloggeros, pues debe ser una perdida de tiempo leer un artículo sobre el tiempo.
Ultimamente he tenido poco tiempo para mi queridísimo blog, mucho estudio y trabajo... pero hoy escuche una frase de una señora en la calle que me hizo reflexionar y sacarle el polvo al teclado y escribir unas líneas pensando en la frase de la señora: "¡Qué tiempo loco che!", para los que no vieron mi perfil se habrán dado cuenta de que soy argentino, digo por "che". Ahora bien, es obvio que la viejita se refería al clima y no al tiempo... calculo yo porque miraba al cielo. El tiempo es cronológico, esto me aburre pero hay que tener las cosas ordenadas sino el cuentito de la historia no se puede contar. Pero yo quiero apuntar hacia otro lado, hacia lo que los científicos dieron por llamar el tiempo antropológico... sí ¡eso!; suele darse que en distintos espacios geográficos al mismo tiempo cronológico se den distintos tiempos antropológicos. Un lindo invento, pocas veces cierto porque esto no atiende a la diversidad sino que se usa para la diferencia... por ejemplo los europeos lo usan para decirnos tercer mundo, atrasados o periféricos. Algún loco cronista europeo del siglo XVI o XVII de la Europa moderna dijo que los Incas vivían atrasados como en la época del feudalismo. Cuando se usa de determinada manera el tiempo puede ser loco de verdad, no en realidad, los locos somos nosotros que no nos tomamos un poquito más de tiempo para hacer las cosas que nos hacen felices. Los saludo con gran abrazo amigos de la blogosfera porque ya son las dos de la mañana y me queda poco tiempo para dormir.

14/10/09

El vago

Para que despertar de un sueño en el que duermes profundo, cuando la realidad te marca que es mejor quedarse dormido. Algunos piensan que no te esfuerzas, que no tienes sueños, que no tienes metas, que vives en un mar de frustraciones y que vives para el ocio cuando en realidad estas sobreviviendo. Amar a alguien significa tener dinero para poder complacer sus necesidades pues sino en este mundo no eres decente, sino tienes un trabajo exitoso pues eres un fracaso, para qué sirven los sueños... trabajar de lo que a uno le gusta, sentirse realizado, no sirve de nada si tu sueño no es remunerativo. Solo quiero decir que las presiones a las que te somete la sociedad son extremas, el estrés de no ser quien deberías mata y es lo que me tiene tirado en un colchón, el miedo de convertirme en alguien que no soy me está ganando y creo pronto voy a ser decente pues es muy difícil vivir sin ser aceptado, el diferente es un loco, una cosa, se desprecia, no posee valor monetario... podrá el mundo entender alguna vez que no quiero cambiar... quiero ser lo que soy, lo que fui y lo que seré.

El idiota se recrea, resurge con cada día de vida que suma a su falso currículo. Se fascina y se asombra de si mismo cuando ve que puede alcanzar los límites de la precariedad de levantarse cada día solo para ver el sol. Mirar el cielo como esperando que se cumplan las promesas que se ha realizado a si mismo, cambia todo cambia, piensa, piensa, no escucha, dice que dice y no dice, dice que hace y no hace. Es el ser más imperfecto de todos, busca brillar en su intelecto pero no logra más que mentirse a si mismo, y haya la tristeza cuando descubre que es infeliz, otro tipo mas que pasa por la vida sin nada para ser recordado.


17/09/09

Por una gran ley

Por Fernando “Pino” Solanas*

Es un hecho trascendente para la democracia argentina que después de varias décadas pueda legislarse una norma en reemplazo de la Ley de Radiodifusión de la dictadura (Nº 22.285) que exprese los anhelos democráticos de los ciudadanos. A los cuatro diputados de Proyecto Sur que asumiremos el 10 de diciembre nos hubiera gustado debatirla entonces, pero fuimos de las primeras voces que defendimos su tratamiento ahora porque postergarla podría ser una nueva trampa para no hacerlo jamás. Quienes desde los años ’90 hemos presentado proyectos de ley, incorporado a la Constitución nacional la cláusula de protección del espacio audiovisual (art. 75 inc. 19) e hicimos nuestros los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, con la misma contundencia con que defendemos los objetivos de la ley, decimos que se puede mejorar aún más. Saludamos la decisión de la Presidenta de excluir a las telefónicas del negocio de la radio y televisión. Corregir errores no es debilidad, sino una señal de sensatez política. Una ley de leyes que debe delinear una política de Estado para que sirva a todos los ciudadanos de cualquier condición o tendencia, gobierne quien gobierne, debe tratarse con los tiempos que exija un amplio y profundo debate: ni fórmulas “express” ni dilatarlo sin motivo: la calidad de la democracia dependerá en buena medida de la futura ley. El nuevo anteproyecto de 150 páginas fue difundido este martes 15 a las 14, ¡con la pretensión de sacar dictamen por la noche y votarlo al día siguiente! Por cierto, escribo estas líneas sin que lo hayamos podido analizar.
Para Proyecto Sur, la propuesta oficial expresa valores y objetivos por los que hemos venido luchando, pero incluye cláusulas que colisionan con ellos. Hemos planteado más de 20 objeciones, en particular a los artículos 10, 25, 40, 80, 110, 152 y otros más. Lo grave es que algunos de ellos –como la pretendida inclusión de las telefónicas– lesionaban los objetivos de evitar concentraciones monopólicas. Frente a nuestra crítica, oíamos resabios de la cultura de la derrota y la resignación: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, “o apoyamos la ley así o se cae”, “tiene errores, pero es mejor que la de la dictadura”. Una política víctima del apriete y el chantaje a los que el kirchnerismo es adicto y que ha sido contestada por sectores políticos y sociales que no están dispuestos a dejarse arrastrar por el no se puede. Hubiera sido una gran derrota ceder a la presión de quienes hasta ayer planteaban como inevitable el ingreso de las telefónicas y permitían el desembarco del magnate mexicano Carlos Slim de la mano de Eduardo Eurnekian, para comprar las acciones de Telecom. Buen testimonio del vaciamiento de la conciencia nacional es la falta de una propuesta de reconstrucción de la telefonía nacional, comprando Telecom: en la era de la revolución comunicacional y las autopistas informáticas, es una cuestión estratégica la construcción de un nuevo modelo de empresa telefónica pública en función de objetivos nacionales. Argentina está en condiciones de afrontar el desarrollo de ciencias y tecnologías de avanzada en teleinformática: contamos con organismos de investigación –INTI, Invap, CNEA, Conae, Conicet, las universidades nacionales, la Tecnológica Nacional, entre otros– y con el talento de miles de investigadores y universitarios preparados para afrontar ese desafío.
Una de las contradicciones del proyecto oficial es definir al espacio radioeléctrico sólo como de interés público, cuando es de dominio público. En ese espíritu, las autopistas informáticas y la multiplicación de las frecuencias deben ser del Estado y no pueden existir controversias sobre su propiedad. Los servicios de comunicación realizados mediante el uso del espacio radioeléctrico o por medio de vínculo físico constituyen un servicio público. Otra falencia se refiere a la participación del capital extranjero: si el Gobierno no denuncia los 52 tratados de Reciprocidad de Inversiones Extranjeras, cualquier empresa de esos países radicada en Argentina deberá ser tratada como nacional. La realidad es que, aunque exista reciprocidad, el capital nacional no está en condiciones de invertir en canales y radios americanas, japonesas o europeas. Sin denunciar los 52 tratados continuará el proceso de extranjerización de nuestro espacio audiovisual, como ha sucedido con Telefé y Radio Continental. Otro tema fundamental que debe defenderse es la autonomía de la autoridad de aplicación. En los próximos años se multiplicarán por veinte las frecuencias. Hace décadas que luchamos por un ente regulador y una “Radio, Televisión Argentina” que sean organismos autónomos, de carácter federal, con control parlamentario, capaces de neutralizar los sobornos o las presiones políticas y económicas. Las identidades y creaciones culturales definen y proyectan a las naciones. La cultura es memoria, lengua y gesto; su riqueza está en la diversidad que nace y se desarrolla en diferentes regiones. Las redes televisivas, las emisiones satelitales y la globalización de las comunicaciones uniforman contenidos y lenguajes y los pueblos van perdiendo su historia. Hoy como nunca deben protegerse las cuotas de producción propias, de imágenes, músicas y programas regionales. ¿No es ésta la ocasión de intentar unidos defender con firmeza la esencia democrática de una gran ley que incorpore las propuestas y anhelos por los que venimos luchando?

01/08/09

La pandemia son los medios de comunicación!

La verdad es que no soy muy amigo de los vídeos de YouTube, y me gusta mas escribir mis opiniones y pensamientos, respecto a este tema decidí hacer una excepción porque se me ocurrían montones de ideas que no pude procesar en un texto... por eso consideré la opción de no renegar y tal vez (pido disculpas a los lectores) tengan unos minutos para ver este vídeo. Dentro de todo es lo que quería expresar y es mi manera de protestar aunque otro se lleve los méritos de la autoría.

17/07/09

El vicio blogger

Hacia mucho que no despuntaba el vicio de escribir para que otros lean, no es que no haya querido hacerlo... independizarme de mis padres me cuesta el no tener acceso a Internet, pero no voy a referirme a cuestiones de la vida personal, porque no es mi deseo expresar ese tipo de cuestiones que aburren a los visitantes.
Un blog, por lo menos aquellos que sigo con frecuencia, expresa una realidad diferente. Cuantos escritores valiosos, cuantos críticos de la política o de la economía y hasta de lo social, cuentistas fabulosos, músicos, educadores dedicados a pensar de un modo distinto. Acá me olvido de la charlatanería de los grandes medios de comunicación.
Podría pasar mi tiempo libre sacandome fotos y decir frases boludas para tener el orgullo de tener fans o seguidores igual de vacíos, pero prefiero que me lean tres o cuatro que sienten del mismo modo que yo la expresión, aunque pensemos distinto.
Un poema de un viejo que no puede dormir por las noches, los delirios de un joven mejicano trasnochado, la poesía imperfecta de un porteño sabio, un maestro gallego que quiere salvar la cultura, cuentos de barro pero sólidos como el concreto, un pulpo centroamericano que abraza fuerte, esos chascarrillos caseros de una pareja criolla, la sensibilidad de una gatita, o el loco que se cree el che guevara, la mujer que tiene derechos y advierte al mundo para que los respeten, la madrileña que persigue a los corruptos, el periodista que no es amarillo y todos aquellos que como yo sienten pasión por lo que hacen y quieren que aunque sea uno sepa que pensamos, aunque no siempre igual, eso es lo más lindo.
Por todo eso tengo un vicio, el blog.
Un abrazo y hasta la próxima nota.