03/11/09
El tiempo
14/10/09
El vago
Para que despertar de un sueño en el que duermes profundo, cuando la realidad te marca que es mejor quedarse dormido. Algunos piensan que no te esfuerzas, que no tienes sueños, que no tienes metas, que vives en un mar de frustraciones y que vives para el ocio cuando en realidad estas sobreviviendo. Amar a alguien significa tener dinero para poder complacer sus necesidades pues sino en este mundo no eres decente, sino tienes un trabajo exitoso pues eres un fracaso, para qué sirven los sueños... trabajar de lo que a uno le gusta, sentirse realizado, no sirve de nada si tu sueño no es remunerativo. Solo quiero decir que las presiones a las que te somete la sociedad son extremas, el estrés de no ser quien deberías mata y es lo que me tiene tirado en un colchón, el miedo de convertirme en alguien que no soy me está ganando y creo pronto voy a ser decente pues es muy difícil vivir sin ser aceptado, el diferente es un loco, una cosa, se desprecia, no posee valor monetario... podrá el mundo entender alguna vez que no quiero cambiar... quiero ser lo que soy, lo que fui y lo que seré.
El idiota se recrea, resurge con cada día de vida que suma a su falso currículo. Se fascina y se asombra de si mismo cuando ve que puede alcanzar los límites de la precariedad de levantarse cada día solo para ver el sol. Mirar el cielo como esperando que se cumplan las promesas que se ha realizado a si mismo, cambia todo cambia, piensa, piensa, no escucha, dice que dice y no dice, dice que hace y no hace. Es el ser más imperfecto de todos, busca brillar en su intelecto pero no logra más que mentirse a si mismo, y haya la tristeza cuando descubre que es infeliz, otro tipo mas que pasa por la vida sin nada para ser recordado.
17/09/09
Por una gran ley
Para Proyecto Sur, la propuesta oficial expresa valores y objetivos por los que hemos venido luchando, pero incluye cláusulas que colisionan con ellos. Hemos planteado más de 20 objeciones, en particular a los artículos 10, 25, 40, 80, 110, 152 y otros más. Lo grave es que algunos de ellos –como la pretendida inclusión de las telefónicas– lesionaban los objetivos de evitar concentraciones monopólicas. Frente a nuestra crítica, oíamos resabios de la cultura de la derrota y la resignación: “lo mejor es enemigo de lo bueno”, “o apoyamos la ley así o se cae”, “tiene errores, pero es mejor que la de la dictadura”. Una política víctima del apriete y el chantaje a los que el kirchnerismo es adicto y que ha sido contestada por sectores políticos y sociales que no están dispuestos a dejarse arrastrar por el no se puede. Hubiera sido una gran derrota ceder a la presión de quienes hasta ayer planteaban como inevitable el ingreso de las telefónicas y permitían el desembarco del magnate mexicano Carlos Slim de la mano de Eduardo Eurnekian, para comprar las acciones de Telecom. Buen testimonio del vaciamiento de la conciencia nacional es la falta de una propuesta de reconstrucción de la telefonía nacional, comprando Telecom: en la era de la revolución comunicacional y las autopistas informáticas, es una cuestión estratégica la construcción de un nuevo modelo de empresa telefónica pública en función de objetivos nacionales. Argentina está en condiciones de afrontar el desarrollo de ciencias y tecnologías de avanzada en teleinformática: contamos con organismos de investigación –INTI, Invap, CNEA, Conae, Conicet, las universidades nacionales, la Tecnológica Nacional, entre otros– y con el talento de miles de investigadores y universitarios preparados para afrontar ese desafío.
Una de las contradicciones del proyecto oficial es definir al espacio radioeléctrico sólo como de interés público, cuando es de dominio público. En ese espíritu, las autopistas informáticas y la multiplicación de las frecuencias deben ser del Estado y no pueden existir controversias sobre su propiedad. Los servicios de comunicación realizados mediante el uso del espacio radioeléctrico o por medio de vínculo físico constituyen un servicio público. Otra falencia se refiere a la participación del capital extranjero: si el Gobierno no denuncia los 52 tratados de Reciprocidad de Inversiones Extranjeras, cualquier empresa de esos países radicada en Argentina deberá ser tratada como nacional. La realidad es que, aunque exista reciprocidad, el capital nacional no está en condiciones de invertir en canales y radios americanas, japonesas o europeas. Sin denunciar los 52 tratados continuará el proceso de extranjerización de nuestro espacio audiovisual, como ha sucedido con Telefé y Radio Continental. Otro tema fundamental que debe defenderse es la autonomía de la autoridad de aplicación. En los próximos años se multiplicarán por veinte las frecuencias. Hace décadas que luchamos por un ente regulador y una “Radio, Televisión Argentina” que sean organismos autónomos, de carácter federal, con control parlamentario, capaces de neutralizar los sobornos o las presiones políticas y económicas. Las identidades y creaciones culturales definen y proyectan a las naciones. La cultura es memoria, lengua y gesto; su riqueza está en la diversidad que nace y se desarrolla en diferentes regiones. Las redes televisivas, las emisiones satelitales y la globalización de las comunicaciones uniforman contenidos y lenguajes y los pueblos van perdiendo su historia. Hoy como nunca deben protegerse las cuotas de producción propias, de imágenes, músicas y programas regionales. ¿No es ésta la ocasión de intentar unidos defender con firmeza la esencia democrática de una gran ley que incorpore las propuestas y anhelos por los que venimos luchando?
01/08/09
La pandemia son los medios de comunicación!
La verdad es que no soy muy amigo de los vídeos de YouTube, y me gusta mas escribir mis opiniones y pensamientos, respecto a este tema decidí hacer una excepción porque se me ocurrían montones de ideas que no pude procesar en un texto... por eso consideré la opción de no renegar y tal vez (pido disculpas a los lectores) tengan unos minutos para ver este vídeo. Dentro de todo es lo que quería expresar y es mi manera de protestar aunque otro se lleve los méritos de la autoría.





